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El contacto a temprana edad con la naturaleza favorece el desarrollo cerebral


Teniendo en cuenta lo "urbanos" o “citadinos” en que nos hemos ido transformando y el alejamiento de la naturaleza asociada a la manera como se le dificulta a los niños acercarse a ella, es importante observa como recientes investigaciones (https://ehp.niehs.nih.gov/EHP1876/) nos muestran la importancia trascendental que tiene para el desarrollo neuronal el contacto temprano con la naturaleza y poder desarrollarse en él,

La vida en y el contacto frecuente con espacios naturales, en especial durante la infancia, favores cambios estructurales en la anatomía del cerebro, los cuales son beneficiosos para el desarrollo de las funciones cognitivas. El estudio reseñado arriba se realizó en una población de 253 niños pequeños, realizando un estimativo de la exposición a espacios verdes en la zona de residencia del niño desde su nacimiento hasta el momento del estudio, mediante el análisis de imágenes vía satélite.

Las estructuras neuronales y los cambios en la anatomía cerebral se examinó mediante el uso de imágenes obtenidas por resonancia magnética tridimensional de alta resolución, haciendo una evaluación del desarrollo de la memoria de trabajo y la falta de atención mediante test realizados por ordenador.

El análisis de los resultados obtenidos evidenció que cuando los niños tienen una exposición prolongada a la naturaleza y las zonas verdes, ello se puede asociar a un efecto positivo en el aumento del volumen de la neuroglía (sustancia blanca que da estructura al cerebro) y la materia gris (neuronas); dichas áreas con aumento se observaron superpuestas parcialmente con las asociadas a las puntuaciones más latas en las pruebas cognitivas.

Otro hallazgo importante consiste en que el contacto prolongado con zonas verdes y la naturaleza se asocia con un efecto positivo en el aumento del volumen máximo en las áreas de la memoria de trabajo y la atención, lo cual aporta evidencia a la hipótesis que sugiere que es necesaria una exposición temprana y prolongada a factores medioambientales favorables para el desarrollo cognitivo como los espacios verdes y a la posibilidad de medir sus efectos en la salud humana.

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